El Corte Inglés, otro Mundo.

jueves, febrero 01, 2007

MONJITAS, PATANES, HAMPONES Y EXTREMEÑOS (1).

"Conocerlos es quererlos"
Una de las muchas ventajas de ser rico es que no hay que ponerle límites al mal gusto. Nada hay que le duela más a un español que una magra cuenta corriente constriñendo sus delirios estéticos y sus ambiciones de relumbrón. La cosa llega a tragedia cuando, teniendo posibles y futuros, no tiene dónde comprar esa farola enana para la terraza, ese traje de lentejuelas con relamé, ese visón coloreado. En fin, cuando no tiene a mano a El Corte Inglés.Para nuestros amigos de fuera de España: El Corte Inglés está constituido por una serie de deposiciones arquitectónicas con la misma alegría y espíritu funcional que una cadena de tanatorios. Su insistencia en la bombilla, guirnalda, espumillón y otras jacarandas luminarias tiene sus orígenes, no muy lejanos, en una España donde sólo había una bombilla por casa, pero muchos piojos por cabeza. De esa época deriva también los trajes de boda y mortaja de sus vendedores, las faldas tubo de tergal de sus empleadas y ese olor (único en Europa) a sobaquillo escabechado en almidón que impregna todos los almacenes.Entremadura quiere un Corte Inglés. Y el Corte Inglés quiere estar en Extremadura. Uno no se limpia la roña de la pobreza para reivindicar la sobriedad y la elegancia. Y el Corte Inglés tiene la vulgaridad como mascarón de proa de su empresa. Lo que prometía ser una unión perfecta de intereses se ha transformado en una astracanada digna de figurar en el repertorio de timos, pillerías y bufonadas del suelo patrio. La historia, que dura ya tres años, es la siguiente: En 2003, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente socialista de Junta de Extremadura (región que aún recibe cuantiosos fondos de compensación de la Comunidad Europea) propone a El Corte Inglés que se establezca en Cáceres. Se inician negociaciones con un intermediario listo llamado Jesús Alarcón, dueño de la empresa Estudios Urbanísticos y Medioambientales. Este constructor, simultáneamente, negocia con el alcalde de Cáceres, Saponi, del Partido Popular las condiciones y repartos de beneficios de la operación.El terreno sobre el que se va a construir el Corte Inglés ocupa 25.000 m2 del centro de Cáceres (ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad) y pertenece a la Orden de la Carmelitas Descalzas. Las razones que explican la tímida discreción y el piadoso recogimiento de estas monjitas durante la trapisonda de negociaciones de venta las referiré más adelante.

Para leer el resto de la noticia, haz click en el siguiente enlace:
http://gatopardo.blogia.com/2006/122501-monjitas-patanes-hampones-y-extremenos-1-.php

Y su segunda parte:
MONJITAS, PATANES, HAMPONES, EXTREMEÑOS… Y EL CORTE INGLÉS (2)
http://gatopardo.blogia.com/2007/011801-monjitas-patanes-hampones-extremenos-y-el-corte-ingles-2-.php

1 Comments:

At 7:23 p. m., Blogger Gatopardo said...

Ya me diréis si alguien está en un ciber, y no tiene cuenta de google por qué no le dejáis comentar.
Otra cosa: El espía que surgió del frío y a la panda de Gatopardo al completo no nos molesta si ponéis enteros los artículos, aunque digáis el enlace de donde procede. Lo digo porque para quien no tiene ADSL es un follón tener que andar de la ceca a la meca buscando el resto.
¡Sus y a ellos, que son pocos y cobardes, y los podemos, que lo único que tienen es dinero!
Saludos solidarios
gatopardo.blogia.com

 

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